jueves, 16 de agosto de 2012


CAPITULO IV
EL PENSADOR POSITIVO COMO REALIZADOR
Este capitulo empieza con una historia de un joven que quería ser abogado pero era muy pobre que solamente quería una pequeña motivación de parte del autor del libro ya que el pensaba que para llegar a ser lo que el quería tenia que pasar por la Universidad pero no tenia las posibilidades económicas, lo que lo diferenciaba de los demás era su espíritu de perseverancia porque no le importo gastar lo único que tenia para llegar a ese lugar y hablar con el Dr. Peale y plantearle su problema, eso le ayudo mucho porque le dio fuerzas y esperanzas de un futuro mejor. El Dr. Peale se conmovió mucho de el que cuando se marcho sintió un nudo en la garganta sabiendo que si triunfaría.
Por toda su vida el Dr. Peale se había encontrado a personas que querían superarse y ese era el incentivo para poder seguir con el espíritu de lucha. El dice que cuando uno siente que no esta bien en su trabajo o que no se siente motivado a seguir en el trabajo, uno es el que tiene que cambiar su forma de pensar y proponerse llegar a lo mas alto subir a otro nivel en el mismo trabajo para que se de cuenta que todo puede cambiar.
Cuenta la historia de un joven que si creía en el pensamiento positivo pero que creía que su trabajo era una porquería entonces el le sugirió que cambiara su forma de pensar y que se trazara la meta de ascender a un puesto mejor en el mismo trabajo y que así se sentiría mejor porque encontraría otro incentivo mejor para seguir superándose y sentirse mejor con el mismo.
El le dijo eso al joven porque se dio cuenta que había perdido la confianza en si mismo y que podría afectarle a lo largo de su vida, le puso la comparación de su jefe que pensara porque no lo había despedido de el cargo que desempeñaba ya que el tenia suficiente capacidad para desempeñarse en ese ámbito.
El célebre escritor James M. Barrie dice: “El mayor motivo de júbilo en el mundo es que pocos caemos demasiado abajo; lo mas triste es que, teniendo tantas capacidades, rara vez subimos mucho”. Casi todas las personas se conforman con lo que tienen porque no se esfuerzan por salir adelante. Las personas que tienen buena motivación mental son las que llegan a ocupar los mejores lugares en el comercio de los países, ya que no se dieron por vencidos ni en los problemas mas grandes que atravesaron en su vida.
Arthur Rubloff es un claro ejemplo ya que hizo de la avenida North Michigan una de las mas notables del mundo a la cual le llamo “la milla mágica” su incentivo fue un futuro mejor aunque cuando era niño era pobre lustraba zapatos, vendía periódicos, por eso es un claro ejemplo ya que la pobreza no fue un impedimento para el en lugar de eso le ayudo a pensar en un futuro mejor para el y su familia.
W. Clement Stone dice que no hay que hacerle caso al pesimismo de las personas y hay que proponerse alcanzar las metas por mas difíciles que sean pero solo se logran mediante la repetición de las metas todos los días y el pensamiento fijo en que si se puede.
John W. Galbreath es un hombre de un nivel muy alto en el mundo pero antes también fue pobre nació en una granja en Ohio pero como casi todos el tenia un propósito en la vida y lo logro, aquel niño pobre es ahora amigo de presidentes y de la Reina Isabel II. El dice que la formula básica para lograr la metra es la intensidad del deseo, la fe en Dios, carácter recto, interés comunicativo con las personas en fin ser buena persona con todos.
Jesse Owens era un niño también pobre a tal grado que era mas delgado de lo común el quería ser alguien importante en la vida pero no sabia que, en una ocasión llego a su escuela Charlie Paddock uno de los mejores corredores del mundo el llego a dar una charla de motivación Owens se sintió atraído por estas palabras que cuando ese personaje termino de dar sus charlas se acerco a el y lo saludo y le dijo que quería ser como el, también hablo con otras personas sobre esto y gracias a su perseverancia logro cumplir su meta y ser uno de los mejores corredores del mundo.
Diez principios del “si se puede”
1.    Imprima indeleblemente su meta en la mente.
2.    Imagínese siempre que tiene éxito con la ayuda de Dios.
3.    Cuando un pensamiento negativo llegue a su mente, contrarréstelo inmediatamente con un pensamiento positivo.
4.    Minimice mentalmente las dificultades, maximice sus fuerzas.
5.    Niégueles todo poder a las dificultades. Afirme el poder de la fe para vencer.
6.    Crea en si mismo.
7.    Sea siempre genuinamente amistoso.
8.    Siga aprendiendo, creciendo, mejorándose.
9.    Construya una escala para su sueño: Resolución, dedicación. Disciplina y actitud.
10. Todos los días practique la mayor de las afirmaciones posibles: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.


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